No solo en producción, el venezolano también ha mejorado su visión y paciencia en el plato
Si la temporada de Rougned Odor hubiese finalizado hace poco más de un mes, se estuviera hablando de una zafra para el olvido del venezolano. Sin embargo, desde principios de julio, el segunda base de los Rangers de Texas ha elevado su nivel de juego, siendo un bateador mucho más completo.
Desde el primero del mes pasado, Odor batea para .339 con 10 dobles e igual número de jonrones, sumando también 25 carreras impulsadas, registrando además 14 boletos en 32 juegos, luego de acumular 15 pasaportes en sus primeros 54 encuentros de esta zafra.
Entre 2016 y 2017, el nativo de Maracaibo acumuló un 7.9% de base por bolas, mientras que esta campaña promedia 8.2% de sus apariciones en el plato, rondando la media de Grandes Ligas.
Por si fuese poco, entre abril y junio, el camarero de los vigilantes registró 11 encuentros multihit, sumando la misma cantidad desde que inició julio, destacando además sus cinco cotejos en los que ha disparado al menos tres incogibles.
Y aunque todavía falta muchas jornadas para evaluar la temporada de Odor, se puede deducir que hubo un antes y un después en la quinta campaña del criollo en las mayores, donde se ha abierto terreno como uno de los camareros con mayor despliegue ofensivo